Hacia el siglo VIII la Tierra debió recibir altas dosis de radiaciones proveniente de un estallido de rayos gamma de corta duración, señala un estudio divulgado en la revista Monthly Notices de la Royal Astronomical Society.

La ola radioactiva fue tan intensa que si ocurriera en la actualidad dejaría inútil buena parte de la flota de satélites, señala la investigación.

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Estableciendo su frecuencia

Los astrónomos Valeri Hambaryan y Ralph Neuhañuser, del Instituto de Astrofísica de la Universidad de Jena en Alemania, autores del trabajo, sugieren que durante el suceso dos restos estelares compactos, es decir, agujeros negros, estrellas de neutrones o enanas blancas, chocaron y se fusionaron.

Basados en mediciones de carbono 14, los investigadores creen que el estallido de rayos gamma fue originado en un sistema ubicado entre tres mil y 12 mil años luz del sol. Si la explosión de rayos gamma hubiera ocurrido mucho más cerca de la Tierra podría haber causado un daño significativo a la biosfera, manifestó Neuhañuser.

Ahora el desafío es establecer la frecuencia con la que tales ráfagas de radiación golpean la Tierra, destacó.

Fuente: Prensa Latina, Agencias

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