El 9 de febrero de 1959 fue un día diferente en el calendario; ese lunes circuló la Gaceta Oficial 25.883 con el decreto fundacional del epicentro del conocimiento científico del país más antiguo y grande hasta la fecha: el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), que vendría a reemplazar al Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (Ivnic), creado en 1954 por Humberto Fernández-Morán.

Han transcurrido 56 años de múltiples aportes en diversas áreas del saber, contribuyendo así al bienestar común a través del desarrollo de proyectos de investigación, oferta de servicios especializados, formación de talento humano altamente capacitado, asistencia comunitaria, documentación, cooperación interinstitucional y divulgación de sus resultados.

 photo 2014 fue un ano fructifero. Foto Cortesia Ivic.jpg

En el marco del aniversario del Ivic, su director, el físico Eloy Sira Galíndez, aseguró que en estos últimos 15 años se ha planteado la discusión acerca del papel que deben cumplir la ciencia y tecnología en la vida del ser humano, en particular la del ciudadano venezolano.

A su juicio, la ecuación perfecta es aquella donde “un investigador genera conocimiento, transforma la sociedad y por ende el valor agregado de su reconocimiento es natural, es el modelo donde no importa quién investiga, lo importante es el aporte universal”, acotó Sira.

En la actualidad, el Ivic está conformado por 23 centros, entre los cuales se encuentran el Centro Internacional de Ecología Tropical (Ciet) y el Centro Latinoamericano de Ciencias Biológicas (Clab) -instaurados en conjunto con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco)- además del Centro Latinoamericano de Criomicroscopía Electrónica (Clafcme).

 photo Plaza Bolivar y Bello emblema institucional. Foto Cortesia Ivic.jpg

De igual manera, cuenta con tres departamentos y 12 unidades de apoyo a la investigación, instancias establecidas para dar respuesta oportuna a los requerimientos de personas naturales y empresas públicas y privadas de todos los rincones del país. Una de sus obras emblemáticas es sin dudas la Biblioteca Marcel Roche, designada por la Unesco como Biblioteca Regional de Ciencia y Tecnología para América Latina y el Caribe en 1996, debido al tamaño y calidad de su colección de libros, revistas y bases de datos.

En las instalaciones del Ivic funciona la Unidad de Planta Pegamma, única de su tipo en el país que esteriliza con radiación gamma una gran variedad de productos médicos, quirúrgicos, cosméticos, alimenticios y farmacéuticos; así como la Unidad de Estudios Genéticos y Forenses, donde se realizan pruebas de filiación biológica o paternidad, estudios de secuenciación del ácido desoxirribonucleico (ADN) y exámenes de identificación genética forense.

La coordinación académica de los cursos de posgrados impartidos por la institución es responsabilidad del Centro de Estudios Avanzados (CEA). En la actualidad, el CEA se ofrece maestría y doctorado en Antropología, Biología de la Reproducción Humana, Bioquímica, Ecología, Estudios Sociales de la Ciencia, Física, Física Médica, Fisiología y Biofísica, Genética Humana, Inmunología, Matemáticas, Microbiología, Modelos Aleatorios y Química. Asimismo, permite la estancia de estudiantes de pregrado como asistentes, tesistas, visitantes y en entrenamiento, así como la permanencia de alumnos de bachillerato en calidad de pasantes.

 photo Del laboratorio a la gente. Foto Cortesia Ivic.jpg

2014: Un año fructuoso

Para 2014, el Ivic fue noticia en varias ocasiones. La Unidad de Terapia Celular recibió un galardon con el Premio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Mención Grupo Consolidado; y se puso en marcha el Laboratorio de Investigaciones en Oncología y Diabetes en la Fundación Hospital de Especialidades Pediátricas (FHEP) del Zulia.

Por otro lado, el Instituto participó en la adecuación de nuestro país al protocolo internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para prevenir y controlar posibles casos del virus del ébola, acondicionando espacios para llevar prácticas de bioseguridad nivel 3 en los centros hospitalarios y laboratorios de investigación.

En paleontología igualmente adquirió fama mundial, al formar parte del equipo científico que logró identificar los restos fósiles del primer dinosaurio carnívoro de Venezuela, hallado en La Grita, estado Táchira, bautizado como Tachiraptor admirabilis. Ese mismo año, la República Bolivariana de Venezuela ascendió a miembro adherente del Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente, permitiéndole asesorar y formular recomendaciones en ese territorio polar en las próximas reuniones consultivas.

La columna mensual es publicada en el diario Frontera. Foto Cortesía IVIC

En el cine, el Ivic también fue protagonista, al apoyar el rodaje del primer documental venezolano sobre vida silvestre -Verde salvaje-, basado en la relato de la tortuga marina Chelonia mydas, especie en peligro de extinción. El Ivic no solo pudo confirmar las propiedades antibactericidas del vinagre común (ácido acético a soluciones de 5% y 10%), sino que reportó un novedoso avance en materia de Alzheimer; específicamente, descubrió que la pérdida del olfato podría usarse como biomarcador para el diagnóstico temprano de esa forma de demencia, es decir, antes de la aparición de los síntomas.

En la actualidad, el Ivic es un organismo adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología. Su sede principal está ubicada en el km 11 de la Carretera Panamericana del estado Miranda (Altos de Pipe) y tiene presencia en los estados Zulia y Mérida, además de una estación científica en la comunidad de Higuerote.

Fuente: Vanessa Ortiz Piñango / Prensa IVIC

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