Astrónomos de la misión del Telescopio Espacial Spitzer de la NASA detectaron fuertes emisiones de dióxido de carbono del cometa ISON, próximo a pasar por el Sistema Solar.

En la cola del cometa, que mide cerca de 300 mil kilómetros de largo, se mezclan polvo y dióxido de carbono, confirmaron los especialistas tras analizar imágenes captadas el pasado 13 de junio con la cámara infrarroja del telescopio.

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Inmensa bola de nieve sucia

El científico de la NASA Carey Lisse destacó que ISON emite alrededor de un millón de kilogramos de gas y más de 54 kilogramos de polvo todos los días. «Gran parte del carbono en el cometa parece estar encerrado en hielo de dióxido de carbono, aunque sabremos más a finales de julio y agosto, cuando comience a acercarse a la línea de agua-hielo fuera de la órbita de Marte», señaló Lisse.

Debido a la lejanía, el tamaño y la densidad del cometa no se han precisado, pero los expertos estiman que tiene menos de cinco kilómetros de diámetro y pesa alrededor de 3 mil kilogramos.

ISON es una bola de nieve sucia compuesta de polvo y gases congelados tales como agua, amoniaco, metano y dióxido de carbono.

Fuente: Prensa Latina, Agencias

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