En 2007, se eligió el 5 de septiembre como Día de la Amazonia porque coincide con la creación de la provincia autónoma del mismo nombre, actual estado de Amazonas, en 1859 por Pedro II. En la selva amazónica –Brasil alberga un 60%– viven unas 34 millones de personas, y más de  400 pueblos indígenas, algunos de ellos en aislamiento voluntario.

Lejos de polémicas y posibles guerras de cifras en el ámbito de la política internacional sobre récords o no de fuegos este año en la Amazonia, es innegable que cada vez se reduce más este territorio cada vez más amenazado, según los expertos.

Alarmante reducción

De hecho, ahora su extensión “es un tercio menor a la de hace veinte años”, asegura Fernando Valladares, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el mayor centro de investigación público español en entrevista concedida a la agencia EFE.

Con una relevancia ambiental la de este enorme territorio con cerca de siete millones de kilómetros cuadrados clave en términos de biodiversidad mundial, oxígeno y lucha contra la crisis climática, “el Amazonas cada vez es más pequeño y cada vez está en peor situación”, asegura Valladares tras exigir que se proteja “urgentemente”.

Una idea supuestamente “estupenda” aunque aparentemente una utopía sería que este territorio en América del sur compartido por nueve países – de los cuales Brasil posee casi el 70 % -, llegara a formar parte algún día de lo que pudiera considerarse una serie de “santuarios globales de la naturaleza” o red de espacios ultraprotegidos, explica el ecólogo David Moreno, investigador del Centro Vasco del Cambio Climático (BC3), situado en el País Vasco, al norte de España. Sin embargo, la realidad es que eso sería prácticamente imposible de llevar a la práctica por el alto costo económico que conllevaría a los países, matiza el científico.

Según Moreno, dotar de ese estatus privilegiado a todos los entornos que lo merecieran por su valor ecológico a nivel mundial, por ejemplo también Siberia, los bosques de África central y los que persisten en Asia, tendría un enorme impacto en la gente que vive de ellos: de su madera, de la agricultura o de sus minerales.

Las víctimas más cercanas de los incendios

Los fuegos han causado graves daños medioambientales, pero también han amenazado las vidas de los pueblos indígenas, que han pedido salir a las calles para recordar la necesidad de proteger la selva y sus vidas. «Para nosotros, guardianes de la selva, es un día de lucha», señala en un comunicado la Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil (APIB), que convocó las marchas y a la que han apoyado diversas organizaciones no gubernamentales.

«Bolsonaro y sus colegas del agronegocio, a través de palabras racistas y propuestas genocidas para robar tierras indígenas, están llevando a cabo el mayor asalto contra los derechos indígenas en 50 años», alerta Survival International, que recuerda que «los pueblos indígenas, los mejores guardianes de la naturaleza, han luchado para proteger sus tierras de los extraños durante más de 500 años y,  definitivamente, no se detendrán ahora».

Y añade: «El número de ataques e invasiones de los territorios indígenas es vertiginoso, y los incendios, muchos provocados por madereros y ganaderos ilegales, están destruyendo el bosque a un ritmo alarmante y desgarrador. Está en juego la supervivencia de tribus no contactadas, los pueblos más vulnerables del planeta».

La alta comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, afirmó esta semana que «un 33 % de los incendios ocurren en áreas indígenas o en lugares protegidos». Unas declaraciones que fueron duramente contestadas por Bolsonaro, que acusó a la expresidente chilena de alinearse con el mandatario de Francia, Emmanuel Macron, con quien también se ha enfrentado en las últimas semanas.

Un año complicado para la Amazonía

Desde enero hasta el 4 de septiembre, los satélites del Instituto de Observaciones Espaciales (INPE) contabilizaron 95.511 incendios en Brasil, frente a los 60.058 de 2018. Más de la mitad se registraron en la región amazónica.

Los datos de los incendios han suscitado críticas a nivel internacional y países como Finlandia pidieron el boicot de los productos brasileños, lo que desató el miedo del agronegocio, que exigió al Ejecutivo tomar medidas. Bolsonaro acudirá en septiembre a la Asamblea Nacional de la ONU en Nueva York para defender la posición de Brasil sobre la Amazonia.

El viernes está prevista una reunión urgente de seis países latinoamericanos –Perú, Ecuador, Colombia, Brasil, Bolivia, Surinam– en la ciudad colombiana de Leticia en un intento de «unir esfuerzos» para conservar la selva.

Fuente: https://actualidad.rt.com/, EFE, https://laprensa.peru.com, Agencias

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