Crear una buena red de amistadas es clave para el éxito profesional. Este comportamiento, propio de los humanos, se reproduce también entre otras especies. Por ejemplo, los delfines. Un estudio publicado en la revista Behavioral Ecology demuestra que los delfines mulares, también conocidos como de nariz de botella (Tursiops truncatus), dedican parte de su juventud a construir conexiones que puedan darles una ventaja más adelante.

Los autores del estudio son investigadores de la Universidad de Georgetown y la Universidad de Duke. En su trabajo, revelan que los delfines menores de 10 años buscan compañeros y actividades que puedan ayudarlos a forjar vínculos y desarrollar habilidades que necesitarán en la edad adulta.

Análisis de datos de más de 30 años

El equipo ha analizado datos de más de 1700 delfines mulares silvestres registrados durante 30 años en Shark Bay en Australia Occidental. Desde la década de 1980, los investigadores han estado observando los delfines de esta remota bahía y estudiando su comportamiento en función del sexo y la edad.

Para este estudio en concreto, se han centrado en los datos referentes a delfines de hasta 10 años. Han observado con quién salían y cómo pasaban su tiempo cuando no había adultos cerca y han podido demostrar que a partir de los 3 o 4 años, los delfines dejan la protección de sus madres para aventurarse por su cuenta. A partir de ese momento, los cetáceos viven en grupos siempre cambiantes de los que se unen, se separan y se juntan nuevamente en diferentes combinaciones.

El dato más curioso es que, a pesar de ir cambiando de grupos, los delfines tienden a pasar más tiempo con algunos amigos cercanos. La investigación muestra que estos compañeros no son solo amigos porque comparten las mismas áreas de agua y chocan entre sí con más frecuencia. “Estas relaciones reflejan verdaderas preferencias”, explica una de las autoras de la investigación, la doctora en biología Allison Galezo.

Vínculo importante

Los machos prefieren pasar el rato con otros machos; hembras con otras hembras. Pero los investigadores observaron que unos y otros tienden a interactuar de diferentes maneras. Los machos son más propensos a pasar el tiempo juntos descansando o en contacto físico amistoso: frotando aletas, nadando juntos e imitando los movimientos de las demás.

Las hembras socializan con menos frecuencia y, en cambio, pasan el doble de tiempo que sus compañeros masculinos buscando pescado para alimentarse. Estas diferencias sugieren que la vida social de los delfines jóvenes puede ser moldeada por las futuras demandas de la edad adulta, considera Galezo.

Para los machos adultos, tener otros machos cerca es una forma de garantizar la reproducción, puesto que, a menudo, dos o tres machos unen fuerzas para hacer aislar una hembra y aparearla. Por su parte, las hembras dedican más tiempo buscando alimentación puesto que, al criar, necesitan más calorías.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/, Agencias

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