El 3 de julio de cada año se celebra el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, un día que hace años podría haber desaparecido del calendario. Solo es necesario que los políticos se tomen en serio el tema legislando en la dirección correcta para su total eliminación. Sin embargo, este desinterés y complacencia con la industria del plástico nos ha puesto frente a un gravísimo problema de contaminación mundial.

El Día Mundial sin Bolsas de Plástico debería ser todos los días. Si evitáramos este uso innecesario podríamos contribuir en gran medida a reducir la contaminación. 

Un peligro para la salud del planeta y la nuestra

Debemos saber que  una bolsa de plástico de un solo uso tarda décadas  (en el mejor de los casos) en degradarse. Y lo hace desprendiendo cientos de miles de diminutos fragmentos de microplásticos, junto a todos los aditivos y tóxicos que pueda llevar. A cambio su uso medio es de unos 12 minutos. Algo realmente intolerable desde el punto de vista de la sostenibilidad.

No sólo los grupos ambientalistas señalan que los plásticos, especialmente los de un sólo uso, son un desafío. Los organismos internacionales también aportan cifras para tener una idea de la magnitud:

• Alrededor de 13 millones de toneladas de plástico son vertidas en los océanos cada año, afectando la biodiversidad, la economía y la salud de las personas.


• América, Japón y la Unión Europea son los mayores productores de desechos plásticos per cápita y sólo un 9% de los 9.000 millones de toneladas de plástico que se han producido en el mundo ha sido reciclados.


• Si esta tendencia continúa, para 2050 tendremos cerca de 12.000 millones de toneladas de desechos plásticos en los basureros y en la naturaleza.


• Los microplásticos han sido detectados en la sal de mesa comercial y algunos estudios aseguran que el 90% del agua embotellada y en el 83% de la de grifo, contiene partículas de plástico, esto preocupa a la ONU, pues poco se sabe del impacto de este material en la salud humana.


• Al año se producen 300 millones de toneladas de residuos plásticos, lo que equivale al peso de toda la población humana.


• Se estima que cada año se usan hasta cinco billones de bolsas plásticas en todo el mundo, 10 millones por minuto, y tardan entre 100 y 1000 años en descomponerse.


• Entre los componentes de los plásticos se encuentras tintas, aditivos o disruptores endocrinos como el Bispheno, elementos tóxicos para la salud. Según afirma la comunidad científica, un ser humano se encuentra en contacto con el plástico desde su nacimiento, en forma de inhalación, ingestión y contacto.

A la lucha contra su uso, altamente contaminante, se suma ahora el de otros productos que estamos consumiendo de forma masiva ante la llegada del coronavirus. Mascarilas, guantes y otros aliados para evitar contagios se están convirtiendo, sin embargo, en un nuevo «enemigo» del ambiente. Algunas mascarillas pueden tardar hasta 400 años en desintegrarse y unos guantes, más de 50 años.

El reciclaje es solo parte de la solución

“El reciclaje es clave, pero sólo es parte de la solución, entonces no podemos depender sólo de eso. No están armados los sistemas de incentivos para que este material se reinserte en la economía. No son residuos, son elementos que tienen un valor y es en regulaciones y concientización en lo que tenemos que trabajar”, asegura Tati Besada, exploradora argentina de National Geographic y experta en economía circular y estrategias sistémicas de triple impacto.

La investigadora dirigía un centro de reciclaje que brinda un espacio de trabajo a una comunidad de 400 recolectores urbanos y recibe un promedio de 40.000 latas de aluminio y botellas de plástico y vidrio por día.

Estos residuos suponen una grave amenaza para las especies marinas y sus hábitats. “Esto afecta a la economía, a la salud, al turismo en muchos países que dependen de esta industria. Tenemos que evaluar cómo se puede empujar a un nuevo acuerdo entre todos los actores y generar una nueva economía del plástico”, explica Besada.

La reducción avanza en Colombia

En 2016 el Gobierno de Colombia expidió la Ley 668 del 28 de abril, la cual reglamenta el uso racional de las bolsas plásticas. La medida empezó a ser aplicada a partir de 2017 y desde entonces se han visto avances en la reducción del consumo en supermercados y establecimientos de régimen común.

Durante el primer año, según cifras de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), el consumo se redujo 35% en los puntos de pago de los establecimientos monitoreados por la entidad y el gravamen de los primeros seis meses sobrepasó los $10.404 millones. En el momento en que la Ley empezó a funcionar, la Anla planteó una meta supuesto sobre la reducción de la distribución de bolsas en los puntos de pago, en la que expresaba que se deberían garantizar bajas anuales mínimas de 5% -Porcentaje de Reducción de Bolsa (PRB)- hasta alcanzar por lo menos 60% con respecto al año base.

Según la Entidad para el corte de 2017 se esperaba una reducción de 10%, estimación que se superó con 53% y cerca de 573 millones de bolsas plásticas que se dejaron de consumir. Para los años posteriores se preveía una reducción de 15% en 2018; 20% en 2019, y 25% en 2020, y un incremento mínimo constante de 5% hasta llegar a 2027, fecha que se tenía propuesto alcanzar 60% de reducción respecto al porcentaje del 2017 como año base. En 2019 la meta también se alcanzó con una caída de 20% y se espera, según estimaciones de Acoplásticos, que este año la reducción se mantenga entre 15 o 20% para un total agregado de 65%, con lo que se superaría la meta estipulada para 2027 por la Anla.

Recuerda que las bolsas de papel, las biodegradables, compostables, etc… no son la solución, pues siguen siendo objetos de usar y tirar. La única solución es su total eliminación y el uso de bolsas reutilizables.

Fuente: https://diarioresponsable.com, https://www.antena3.com, https://www.infobae.com/, https://www.cope.es/, https://www.larepublica.co, Agencias

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