Un viento solar débil basta para deformar la atmósfera del planeta Venus como si fuese la cola de un cometa, según resultados de observaciones difundidas esta semana.

Estas observaciones fueron hechas en agosto del 2010, cuando la sonda Stereo B de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) midió una disminución de la velocidad del viento solar a 0,1 partículas por centímetro cúbico, unas 50 veces más bajo que el que se registra normalmente, lo que se mantuvo durante casi 18 horas.

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Superficies especiales

Bastó ese escaso viento solar para que la ionosfera del planeta, que es la zona ionizada de forma permanente por la fotoionización que causa la radiación solar, quedara como una lágrima, expandida hacia fuera. De acuerdo con los científicos, la ionosfera comenzó a deformarse entre 30 y 60 minutos después que la presión normal del viento disminuyó.

La cola se extendió a una distancia de por lo menos dos radios de Venus hacia el espacio, indicó Yong Wei, experto del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar, en Alemania, y autor principal del estudio.

A diferencia de la Tierra, el planeta Venus no tiene un escudo magnético fuerte que lo proteja de las eyecciones de plasma solares. Un fenómeno similar se espera que ocurra en Marte, otro de los planetas no magnetizados del sistema solar.

Fuente: Prensa Latina, Agencias

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