La ecología es una ciencia que estudia las interrelaciones entre los seres vivos y el medio que les rodea, por lo tanto su complejidad y diversificación dependen de los elementos que conforman el medio y los actores involucrados en su estudio. De allí que exista la Ecología Humana, Vegetal y Animal, entre otras, llegando a ser tan específica como la Ecología de las Poblaciones (para estudiar las relaciones entre individuos de una misma especie), o de Comunidades (para analizar las vinculaciones entre organismos de diversas poblaciones).

Nunca como ahora la ecología había adquirido tanta importancia, pues de acuerdo con algunas estimaciones cada 10 segundos desaparece una especie viva para siempre, se pierde el equivalente a cinco canchas de futbol en bosques tropicales.

Complejidad ambiental

Lo malo de esta historia, desde el punto de vista de la ecología, es que cuando desaparece una especie se distorsionan las relaciones existentes entre ella y otros seres vivos, como sucede con la desaparición de los bosques y la regulación climática e hidrológica, y la producción de basura, que introduce contaminantes a las aguas, los suelos y el aire.

En esta complejidad ambiental, la ecología ayuda a los científicos a analizar cómo cada elemento de un ecosistema afecta a los demás componentes, y como ellos se afectan entre sí.

La ecología no debe ser vista sólo como la ciencia que cuida las plantas o desarrolla la conciencia ambiental a través de bolsas plásticas biodegradables. La ecología debe vincularse a la cotidianidad de la ciudadanía, y a mejorar su calidad de vida, rescatando el valor de la vida en todas sus formas y expresiones, y respetando la compleja red de interacciones existente entre todos los seres vivientes.

Asumir nuestra responsabilidad

La visión integradora de la ecología plantea que es el estudio científico de los procesos que influyen la distribución y abundancia de los organismos, así como las interacciones entre los organismos y la transformación de los flujos de energía.

Aunque sólo exista un día en el que se conmemora a lo largo del calendario anual, debería haber más; todos debemos tener presente la palabra ecología a lo largo de los 364 días restantes. ¿Por qué?, porque en un día no se puede recuperar todo el daño anual que hacemos a nuestro planeta. Con un poco de dedicación y cuidado cada jornada podremos tener un ambiente más saludable y menos nocivo para los seres vivos.

Las fatales interacciones del ser humano con el entorno pueden estar en simples gestos diarios: esa cajetilla de cigarros o esa colilla que tiras al suelo, o esa bolsa que se te vuela y llega hasta el mar, o ese envase de zumo que tu hijo deja olvidado en cualquier sitio, o esa botella de vidrio que sin saber porqué aparece en medio del bosque, son dolorosas acciones para el ambiente; que si nadie se preocupa o denuncia pueden ser la mecha que encienda la bomba. Nuestra huella debe ser lo más liviana posible.

Héroes ambientales

Gracias a los ecologistas, sí, esas personas que están todo el día protestando, no sin razón; ahora mismo podemos disfrutar de un mundo más natural y menos artificial, estos individuos que aparecen en las noticias diarias, arriesgando sus vidas por defender causas ambientales, por defender algo que comprenden como suyo, y que forma parte de sí mismos. En eso radica el entendimiento de la palabra ECOLOGÍA con mayúsculas, en vislumbrar entre tanta información que nos llega por todos los sentidos, el saber discernir que es realmente lo importante para nuestro futuro como especie en el planeta.

Todos y cada uno de nosotros puede aportar a diario soluciones a los problemas ambientales a través de la educación y la acción constante, las alternativas a nuestro estilo de vida consumista y destructivo ya existen, ahora lo que tenemos que hacer es asumirlas y aplicarlas, es la única forma de recuperar todo lo que se ha perdido en este planeta.

Fuente: http://www.aimdigital.com.ar, Agencias

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