Si algo resulta atractivo para el “hombre sabio” es el control de todo lo que le rodea. En esa carrera por reducir la incertidumbre y optimizar sus tareas, puso la atención en un sistema bastante complejo: las dinámicas humanas. ¿Pero de verdad sirve de algo estudiar el comportamiento de las personas?. Para el físico del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), Leonardo Trujillo, con ese conocimiento es posible predecir acciones, y por lo tanto, mejorar lo que deba ser mejorado.

“La ciencia, específicamente las herramientas matemáticas de la física, se emplean para estudiar aspectos de la dinámica humana con énfasis en la teoría de juegos”, dijo el investigador, haciendo referencia a los aportes del estadounidense John Nash (1928-2015), Premio Nobel de Economía 1994. A través de la teoría de juegos, se estudian las interacciones tomando como referencia estrategias óptimas, cooperación y conductas previstas, con miras a alcanzar un objetivo beneficioso para las partes.

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Según Trujillo, la teoría de juegos se fundamenta en aspectos económicos pero se aplica al bien de todos y al bien propio. “Las estrategias definen un espacio y cada jugador tiene un número de estrategias para poner en práctica y obtener un beneficio mayor, el que más le convenga”, aseguró.

La física social busca patrones, establece series de recurrencia y analiza hábitos y gustos para crear modelos que expliquen el comportamiento. Para ello, no solo debe recurrir a las ecuaciones matemáticas; también necesita datos del sujeto. Aquí surge un problema: los jugadores no siempre son racionales. De allí que recientemente se estén considerando las motivaciones para estudiar las dinámicas humanas, “porque las matemáticas no toman en cuenta las emociones, los sentimientos y las creencias. Es un sistema no lineal muy complejo, pero la integración de datos con las modernas tecnologías de procesamiento de información nos facilita comprender mucho más”.

 photo Muestran aplicaciones sociales de la ciencia fisica. Foto Marie Fuzeau.jpg

Invisible pero a la vista

Un ejemplo es la felicidad. De acuerdo con Trujillo, en la actualidad se ha podido definir matemáticamente ese estado de satisfacción, “en función de las expectativas y los elementos que están presentes en tu vida”, dijo. A pesar de estas asombrosas ventajas, la investigación sobre patrones de dinámica social pudiera generar ciertos inconvenientes, porque podría ser empleada para dominar al dominador, que en este caso es el ser humano.

Con respecto a ese punto, el físico del Ivic se mostró esperanzado. “Si partimos de la premisa de que queremos un mundo mejor, en la medida en que nos comprendamos como seres humanos estaremos en la capacidad de optimizar procesos en cualquier ámbito”. No conforme con recomendar los estudios sobre dinámica humana desde la física social, Trujillo opina que la física es la única actividad en la que el hombre puede encontrar un sentido de verdad absoluta.

“Luego de demostrar un teorema matemático, no esperas la aprobación por referendo, es una verdad irrefutable que parte de axiomas, premisas y sigue un procedimiento lógico. Lo que realmente cambian son nuestras interpretaciones del fenómeno”, afirmó. Para Trujillo, la ciencia es neutral y solo deja de serlo cuando se involucra el componente humano. “El mismo conocimiento para crear bombas atómicas puede ser utilizado como tratamiento médico para el cáncer con radiofísica sanitaria. Pero la ciencia, sin lugar a dudas, puede ser usada para la paz”, dijo.

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Realidad hecha ficción

Recientemente, se celebró el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, efeméride auspiciada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y el Consejo Internacional de Uniones Científicas (Ciuc).

Para festejarlo, se organizaron dos tertulias en el Centro de Investigaciones de Astronomía (Cida), impulsadas por la Coordinación de Integración de la Ciencia, Tecnología y Saberes a la Comunidad -adscrita al Centro Multidisciplinario de Ciencias del Ivic en el estado Mérida- a cargo de Ivonne Fernández. En la primera, Leonardo Trujillo tuvo la oportunidad de compartir esas novedosas ideas.

Posteriormente, se efectuó un cine-foro sobre la película “A beautiful mind” (“Una mente maravillosa”), basada en la vida del matemático John Nash. Según Trujillo, la cinta “refleja muy bien los procesos psicológicos de la invención matemática, a saber: preparación, incubación, iluminación y verificación”. Además de apreciar el aporte científico de Nash, los participantes hicieron un paralelismo con su psicopatología (esquizofrenia paranoide).

 photo Las dinamicas humanas son una gran fuente de informacion. Foto Marie Fuzeau.jpg

“Él tomó consciencia de sus alucinaciones con racionamiento matemático y aprendió a vivir con ellas. Y eso no es sencillo, porque la congruencia desde el punto de vista de la salud mental implica integrar lo que piensas (cognición), lo que sientes (emociones) y lo que haces (conducta)”, indicó el investigador del Ivic. En ese encuentro, asistieron como panelistas el psiquiatra y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Los Andes (ULA), Trino Baptista; el docente de la Facultad de Ingeniería de la ULA, Alejandro Ochoa; y el ingeniero de sistemas del Centro Nacional de Desarrollo en Tecnologías Libres (Cenditel), Antonio Araujo.

Fuente: Vanessa Ortiz Piñango / Prensa IVIC

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