Más de 400 organizaciones de 60 países, reunidas en la Pesticide Action Network (PAN) recuerdan cada 26 de noviembre el Día Mundial contra el Uso Indiscriminado de Agroquímicos, apuntando a la reflexión conjunta sobre un problema que forma parte fundamental de la peor crisis ambiental que ha conocido la Humanidad.

La fecha no es arbitraria, sino que recuerda a las miles de personas fallecidas y otras tantas que quedaron con secuelas de todo tipo en la India, en 1984, cuando se produjo una fuga de isocianato de metilo en una planta de agrotóxicos en la población de Bhopal. Este químico era usado para la fabricación de plaguicidas por parte de la Corporación Unión Carbide.

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¿Veneno necesario?

La PAN apunta a la imprescindible y creciente necesidad de ayudar a minimizar los riesgos de los productos agroquímicos sobre la salud humana y su impacto en el ambiente. En esa línea busca que sea la propia opinión pública quien exija reducir el uso indiscriminado de plaguicidas en la agricultura, en tanto cada vez más se contamina suelo, aire, agua y alimentos, se desequilibran los ecosistemas y aumenta exponencialmente el riesgo de serios problemas para la salud.

El también llamado Día Mundial del No Uso de Plaguicidas, recuerda no obstante que insecticidas, y herbicidas, así como casi todos los fertilizantes, han sido vitales en la historia humana para evitar hambrunas, por falta de alimentos o por plagas. No obstante considera que este “mal necesario” debería ser minimizado al máximo, y no como está ocurriendo en la actualidad al ser expandido de forma descontrolada e incluso fomentada de manera indiscriminada por las multinacionales que producen estos químicos.

Distintos plaguicidas debido a su efecto nocivo sobre la salud fueron prohibidos -como es el caso del DDT-, pero las transnacionales logran hacerlos circular en países donde no encuentran restricciones suficientes.

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Problemas de salud y destrucción de ecosistemas

Los agroquímicos están relacionados con infinidad de problemas de salud en humanos que van desde intensas diarreas hasta formas invasivas de cáncer. Además al filtrarse al subsuelo y mantos acuíferos alteran la flora y la fauna destruyendo especies endémicas.

Cabe señalar que la gran mayoría de los agroquímicos son tóxicos y, en algunos casos, pueden ser letales para el ser humano cuando se ingieren, inhalan o tocan. El principal peligro radica en que la mayor parte del agroquímico que se fumiga va más allá del sector que se pretende fumigar debido a que, por el viento y otros factores, terminan llegando a distintos lugares.

Fuente: http://www.lr21.com.uy, http://aquinoticias.mx, Agencias

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