Respaldar y fortalecer la reactivación del área cafetalera en los terrenos del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) movilizó al personal del Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras (Mppat) a prestar apoyo para la siembra de 4.500 plántulas o “chapolas” de café en la parcela experimental, diseñada para el cultivo orgánico de este rubro.

Las plántulas corresponden a cuatro variedades de café arábico (Coffea arabica): Inia 01, Araguaney, Catuaí Rojo y Caturra Rojo. Además de ser tolerantes a la roya, enfermedad producida por el hongo Hemileia vastatrix. Estas semillas fueron certificadas y donadas por el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (Inia) y el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (Insai).

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Un equipo de 10 funcionarios públicos del Mppat visitó las cuatro hectáreas del instituto donde reposa la parcela que alberga a las “chapolas” y a 1.000 plantas desarrolladas y cultivadas directamente en el bosque. “En el Ivic recuperaramos las áreas cafetaleras y en esa asociación logramos establecer una relación con el ministerio cuyo personal nos está ayudando a avanzar en la siembra y en el trasplante de las semillas ya germinadas a 13.000 bolsas con tierra”, aseguró el investigador del instituto y responsable del proyecto, Saúl Flores.

A los dos meses de haber germinado en cántaros esterilizados, las semillas son trasplantadas a bolsas con sustrato y nutrientes donde aguardan por tres meses para ser colocadas directamente en la parcela. Los germinadores son desinfectados previamente a través de métodos artesanales y preparados con trichoderma, un hongo empleado en el tratamiento de semillas, y otros compuestos orgánicos que permitan la producción de una cosecha agroecológica.

“El pueblo venezolano es un gran consumidor de café tostado y molido. Desde este espacio estamos colaborando para fortalecer el cultivo del rubro en el Ivic que se está realizando sin agrotóxicos”, afirmó el director general de Política Agroindustrial del Mppat, Rafael Morillo. El manejo agroecológico del cultivo ofrece la posibilidad de obtener un rendimiento aproximado de 30 quintales por hectárea, lo que representa una cifra superior al promedio nacional expuesto a la incidencia de plagas y enfermedades.

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El cultivo del café está asociado a los ecosistemas de bosque nublado. Los espacios del Ivic ubicados entre 1.200 y 1.600 metros de altura sobre el nivel del mar son ideales para esta planta, debido a que poseen las condiciones climáticas necesarias para su desarrollo. La humedad continua en estos terrenos permite el ingreso del agua a las plantaciones, así como la sombra de los árboles cercanos propician el crecimiento óptimo de la especie.

La parcela dispuesta para la siembra del café también estará disponible para la investigación en temas relacionados con su cultivo. Se espera que aproximadamente en tres años se obtenga la primera cosecha.

El proyecto de recuperación de la siembra cafetalera del Ivic inició en marzo de 2015 y en principio se plantea la reactivación de cinco hectáreas (50.000 metros²). Como parte de las actividades planificadas se han dictado talleres sobre la elaboración y manejo de germinadores y viveros, uso de biofertilizantes para el control de las plagas y el trazado de café.

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“La idea es también procesarlo y así cumplir con todo el ciclo para producir el café necesario para al menos suplir la demanda en los entes adscritos al Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología (Mppeuct)”, indicó Flores. En un futuro se espera sembrar 8 hectáreas con el rubro, lo que se traduciría en 400 o 500 quintales (cada quintal corresponde a 45 kilogramos) al año del producto.

El café se ha considerado como uno de los cultivos más amigables con la naturaleza a la que se vincula. Su presencia en los sotobosques (área del bosque más cercana al suelo y donde la radiación solar es menos intensa) contribuye al mantenimiento del equilibrio ecológico y al cuidado del recurso hídrico.

Ese rubro, cuyos frutos son el ingrediente principal de la bebida aromática con el mismo nombre, proviene de África donde era preparado como infusión empleando las hojas y frutos. Fue introducido a Venezuela, Brasil y Colombia en el siglo XVIII consolidándose como cultivo a partir del siglo XIX.

Fuente: Mariel Cabrujas M / Prensa IVIC

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