La Asamblea General de las Naciones Unidas creó en diciembre de 1989 la conmemoración del Día Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales.

La ONU desarrolló este año el lema “Conocimiento para la vida”, con el propósito de aumentar el grado de sensibilización sobre el uso del conocimiento y las prácticas tradicionales, indígenas y locales, “a fin de complementar el conocimiento científico en la gestión del riesgo de desastres y destacar diversos enfoques para hacer partícipes a las comunidades locales y los pueblos indígenas”.

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Vivir en armonía con la naturaleza

Con este marco el Día Internacional para la Reducción de Desastres se focaliza en el conocimiento “tradicional, indígena y local”, para complemento de las ciencias modernas, y pone como ejemplo al conocimiento de las señales de alerta temprana en la naturaleza que puede ser vital “para velar por que se tomen acciones tempranas para mitigar el impacto de los desastres, tanto de evolución rápida como lenta, tales como sequías, olas de calor, tormentas e inundaciones”.

Ban Ki-moon, como Secretario General de la ONU convocó para este 13 de octubre, recordar básicamente que “los conocimientos tradicionales y autóctonos constituyen una base informativa indispensable para muchas sociedades que tratan de vivir en armonía con la naturaleza y adaptarse a fenómenos meteorológicos perturbadores, al calentamiento del planeta y al aumento del nivel del mar”.

 

Recuerda en esa línea el funcionario al pasaje del ciclón Pam por las islas de Vanuatu, en uno de los tifones más fuertes que se tenga memoria y que pudo evitarse una catástrofe, “en parte gracias a los refugios anticiclones construidos de manera tradicional con materiales locales, que permitieron salvar muchas vidas”. Otro tanto ocurrió en Camerún, donde prácticas ancestrales están permitiendo enfrentar las sequías. “Los agricultores hacen frente a la sequía poniendo a remojo las semillas de maíz y frijoles antes de plantarlas. Otra práctica ancestral, consistente en esparcir cenizas sobre el maíz y las semillas durante un par de meses, mantiene alejadas a las plagas”, explicó Ki-moon.

El funcionario convocó así a reconocer “los esfuerzos que realizan las comunidades, grandes y pequeñas, que utilizan su sabiduría para reducir el riesgo de desastres y compartir su preciado “conocimiento para la vida”.

Fuente: http://www.lr21.com.uy, Agencias

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