En 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 16 de septiembre como el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, para conmemorar el día en que se firmó en Montreal, en 1987, el Protocolo relativo a las sustancias que agotan esta vital capa gaseosa que rodea al planeta.

Se invitó a todos los estados a que dedicaran ese día a la promoción de actividades relacionadas con los objetivos del Protocolo y sus enmiendas. La capa de ozono, que es una capa frágil de gas, protege a la Tierra de la parte nociva de los rayos solares, y por consiguiente, ayuda a preservar la vida en el planeta.

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30 años de la firma del tratado de protección del ozono

La eliminación y los usos controlados de sustancias que agotan el ozono y las reducciones conexas no sólo han ayudado a proteger la capa de ozono para la generación actual y las venideras, sino que también han contribuido enormemente a las iniciativas mundiales dirigidas a hacer frente al cambio climático; asimismo, han protegido la salud humana y los ecosistemas reduciendo la radiación ultravioleta dañina que llega a la Tierra.

Este año (2015) se cumple el trigésimo aniversario del Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono; un hito en la protección de esta capa de la atmósfera. El tema de este año para el Día Internacional es: “El ozono: todo lo que hay entre usted y los rayos UV”.

La capa de ozono –una capa frágil de gas– protege a la Tierra de la parte nociva de los rayos solares, y por consiguiente, ayuda a preservar la vida en el planeta. Por acción de diversas sustancias químicas usadas en todo el mundo, esta capa ha ido desgastándose al punto de poner en riesgo la salud humana. De acuerdo con las evidencias científicas, estamos lejos de la total recuperación de la capa de ozono, la cual se podrá lograr aproximadamente hasta el año 2050, única y exclusivamente, si todos los países se comprometen verdaderamente con las obligaciones que han adquirido a través del Protocolo de Montreal.

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Impacto global

Aún cuando los países de América Latina y el Caribe contribuyen únicamente con el 14% del consumo global de sustancias que destruyen la capa de ozono (según datos de 1999), la realidad es que los efectos dañinos de su destrucción tienen un impacto global, todos los seres humanos, las plantas, los animales y nuestro ambiente son afectados. Todos a nivel global tenemos un grado de responsabilidad y podemos contribuir con acciones que nos permitan proteger la salud mundial y nuestro medioambiente.

“No hace mucho tiempo la humanidad estuvo al borde de una catástrofe autoinfligida. El uso de sustancias que agotan la capa de ozono como los clorofluorocarbonos (CFC) había creado un agujero en la capa de ozono que nos protege de las radiaciones ultravioleta perjudiciales del sol, pero hicimos frente a ese desafío”, asegura la ONU en un comunicado.

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“Hace 30 años la comunidad internacional firmó el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono. En su Protocolo de Montreal, el mundo se constituyó en un frente unido para recortar drásticamente la producción y el consumo de CFC y otras sustancias que agotan la capa de ozono. Juntos hemos logrado que la capa de ozono de la estratosfera emprenda el camino hacia la recuperación para mediados de este siglo. Como resultado de ello se podrán prevenir hasta 2 millones de casos de cáncer de piel cada año y evitar aún más casos de cataratas”.

“Sin embargo, la labor del Protocolo de Montreal no ha concluido todavía. Los hidrofluorocarbonos (HFC) se han utilizado como sustitutos de muchas de las sustancias que agotan la capa de ozono. Pese a que no agotan la capa de ozono, son gases de efecto invernadero sumamente potentes y, a menos que actuemos ahora, en los próximos decenios contribuirán en gran medida al calentamiento de nuestro planeta, ya de por si recalentado”, concluye la ONU.

Fuente: http://agenciasanluis.com, Agencias

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