Gracias a una nueva tecnología satelital, científicos estadounidenses detectaron la existencia de una nueva ciudad precolombina sepultada bajo densas selvas inexploradas en Honduras, que podría ser “el descubrimiento del siglo” en este país centroamericano, informó una fuente oficial.

A través de esta nueva tecnología similar a un escáner, que permite ver el suelo sin los bosques selváticos, expertos de la universidad estatal de Colorado (oeste de EEUU), descubrieron dos ciudades contiguas entre los departamentos de Colón y Gracias a Dios, al este del país, explicó el director del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), Virgilio Paredes.

 photo ciudadblanca4.jpg

Misteriosa ciudad

Una de las dos ciudades, denominada ahora “Ciudad Blanca 1”, ya había sido detectada hace un año, pero en los últimos días los científicos identificaron las ruinas de otra ciudad contigua. En conjunto, estas dos ciudades tendrían el triple del tamaño de Copán Ruinas, el más importante legado de los mayas conocido en Honduras.

Copán, ubicada 400 km al noreste de Tegucigalpa, tiene en su grupo principal de vestigios una gran plaza, la acrópolis de 1.000 monumentos, así como edificios y estelas de piedra en 2 km2 de extensión.

Paredes anunció que el gobierno de Honduras, junto con expertos de universidades estadounidenses, está armando un equipo de investigación para ingresar a la zona en noviembre y llegar hasta las misteriosas ruinas. Entonces podrá iniciarse la investigación para determinar si los pobladores de esas ciudades fueron mayas u otro tipo de civilización, dijo, algo que hasta ahora no se sabe.

 photo ciudadblanca1.jpg

Leyenda que podría ser realidad

En Honduras “siempre se ha hablado de ciudades misteriosas a las que se ha nombrado como Ciudad Blanca, Ciudad Perdida, Ciudad del Mono”, pero hasta hace poco estas menciones no pasaban de ser leyendas, recordó Paredes.

La “Ciudad Perdida” o “Ciudad Blanca” ha aparecido hasta en textos escolares como uno de los lugares enigmáticos de Honduras, concebida como las ruinas de una población precolombina incrustada en medio de selvas inexploradas que se extienden entre los departamentos de Olancho y Gracias a Dios, al este del país.

Las nuevas tecnologías y el trabajo de los arqueólogos hondureños y estadounidenses han permitido confirmar su existencia y poner a los científicos a las puertas de un tesoro histórico de valor incalculable.

Fuente: AFP, Agencias

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here