Convertir los residuos orgánicos en abono para nutrir los suelos y asegurar el crecimiento saludable de las plantas, sin tener que recurrir a fertilizantes químicos, es uno de los proyectos que emprende la Unidad de Manejo y Reciclaje de Residuos del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic).

Al prescindir de las sustancias químicas, el uso de este tipo de abono evita la contaminación de los recursos naturales, a la vez que reduce el gasto económico y energético necesario para su creación.

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El proyecto Sistema Integral de Manejo de Residuos Orgánicos, iniciado en abril de 2012, está basado en el aprovechamiento de los materiales residuales para elaborar un nuevo producto. Estas actividades están enmarcadas en la construcción del V objetivo histórico propuesto en el Plan de la Patria Socialista 2013 – 2019 referente a la preservación de la vida en el planeta, a través de la formación de una relación armoniosa entre el hombre y su entorno.

Conchas de frutas, grama, estiércol, hojas secas de árboles e incluso la borra del café, son algunos de los residuos orgánicos aprovechados por la unidad, que hasta el momento ha producido al menos cuatro toneladas de abono. El producto ha sido donado a trabajadores del Ivic y a la Escuela Bolivariana Nacional “Rómulo Gallegos”. También se espera usarlo en las áreas verdes y el vivero de la institución.

“Vamos a continuar donando el abono, pero quizás en un futuro para garantizar la auto sustentabilidad del proyecto, tengamos que ofrecerlo a precios accesibles o intercambiarlo por otros insumos con las comunidades organizadas u organizaciones ambientales” destacó la jefa de la unidad, Carla Alceste.

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Los abonos orgánicos mejoran la calidad de los alimentos cultivados, pues los libera de la acción de los agroquímicos. Además, enriquece tanto la textura como el estatus nutricional de los suelos, según indicó Alceste.

Para fabricarlo se colocan en forma de capas los compuestos orgánicos seleccionados y se riegan con agua para luego cubrirlos con plástico. El proceso genera condiciones que aumentan la temperatura, favoreciendo la descomposición y la eliminación de algunos patógenos.

La mezcla se voltea en cinco oportunidades hasta que al cabo de 90 días aproximadamente cumple con las condiciones deseadas. “Una gran ventaja es que haciendo el abono, los residuos orgánicos dejan de ir a la basura municipal para ser usados nuevamente en un producto que favorece al ecosistema” explicó Alceste.

El abono también ha sido usado en las áreas verdes del instituto. Foto Cortesía Ivic

Acopio para reutilizar

Fomentar la conciencia individual y colectiva en torno a la conservación del ambiente y sus recursos, es la bandera de los programas que desarrolla la Unidad de Manejo y Reciclaje de Residuos del IVIC.

Disminuir la cantidad de residuos que se generan en las actividades diarias de la institución, es el norte de esta dependencia, que también se encarga de acopiarlos para enviarlos a las empresas recicladoras, encargadas de transformarlos en nuevos productos.

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Desde su creación en 2009, la unidad ejecuta la logística de recolección de plástico, cartón, aluminio, vidrio y papel provenientes de las dependencias de la institución, así como de los hogares de quienes hacen vida en ella y de las comunidades cercanas.

El 17 de mayo de cada año, se celebra el Día Mundial del Reciclaje, con la finalidad de recordar la importancia de articular acciones que orienten el comportamiento de las instituciones y los ciudadanos, en torno a la aplicación de la estrategia para Reducir, Reutilizar y Reciclar.

Fuente: Prensa Ivic / Mariel Cabrujas M./ mcabrujas@ivic.gob.ve

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