El agua nos mantiene hidratados; con agua nos aseamos; sin agua, los cultivos se dañarían; en ausencia de agua, los animales, las plantas y los seres humanos no existirían.

Con un lenguaje ameno y acompañado de numerosas ilustraciones, “El agua, la dueña de la vida” recoge en 74 páginas todo lo que un niño, niña y joven en etapa formativa debe saber acerca del agua, sustancia transparente conformada por hidrógeno y oxígeno que, en sus tres estados (sólido, líquido y gaseoso), resulta esencial para la subsistencia de los organismos vivos conocidos sobre la Tierra.

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La obra fue escrita por Maruja Casanova Díaz, egresada del Instituto Pedagógico de Barquisimeto “Luis Beltrán Prieto Figueroa” del estado Lara en la especialidad de Castellano, con amplia experiencia editorial y docente en materia infantil y juvenil. La edición recayó en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) a través de Ediciones IVIC.

“Los niños siempre están ávidos de juego, música y humor, y está en nosotros impulsar los mecanismos para conectar la actividad escolar o extracurricular con los mundos imaginarios y dinámicos propios de la niñez. A través del juego y la experimentación, los niños desarrollan su capacidad de abstracción, lo que les permite aprender o recordar las lecciones mientras se divierten” explicó Casanova, doctora en Filología Hispánica de la Universidad Central de Barcelona (España) y ganadora del II Premio Nacional del Libro -Región Lara- en la categoría de “Libro para Niños y Jóvenes 2004”.

Esta publicación coincide con la proclamación del 2013 como el Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

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De principio a fin

El texto está dividido en cuatro partes. La primera se denomina “El oro azul” y hace referencia a la composición, propiedades y apariencia del agua; su distribución en el planeta, sus orígenes y lugares de almacenamiento, así como los procesos involucrados en su potabilización y consumo final. La segunda, “Ambientalistas en Acción”, presenta algunas actividades prácticas y sencillas orientadas al ahorro y conservación del vital líquido, tales como: localización y reparación de goteras; uso correcto de electrodomésticos e instalaciones ubicadas en baños, cocina y el resto del hogar; elaboración de un acuascopio para observar la vida animal y vegetal en pozos o ríos de poco caudal; filtrado de agua impura, entre otras.

La tercera parte se llama “Juegos Ecológicos” precisamente porque enseña a los muchachos a organizar actividades lúdicas dirigidas a promover valores como el amor a la naturaleza, la vida, la cooperación y la tolerancia mediante juegos, simulaciones, mímica, discusión de artículos de prensa o fotografías, entrevistas y dibujos. Finalmente, la cuarta parte del libro, “Agua para Leer”, introduce al lector en el mundo de la literatura y el arte, valiéndose de obras de teatro, cuentos, adivinanzas, refranes, poesías, trabalenguas y coplas vinculadas al agua, el ambiente, la ecología y la ética.

“Con estas manifestaciones literarias se busca despertar a temprana edad una conciencia sustentable, para que estos pequeños y jóvenes se sensibilicen ante uno de los bienes más preciados que nos ha regalado la naturaleza, a través de la palabra convertida en verso por el poeta y en magia por el narrador, teniendo como trasfondo el agradecimiento, el respeto y la promesa, muchas veces no cumplida, a la dueña de la vida” comentó Casanova.

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Figuras que hablan

Además de los títulos sugestivos de cada apartado, la autora se apoyó en las ilustraciones de la artista Mariana Sellanes, y del diseño y la diagramación de Johnnel García, para capturar la atención de los lectores, imprimiéndole “cierto encanto a sus páginas, siguiendo el rumbo de las tuberías y las burbujas que buscan atraparlos para que no escapen de las palabras que las rodean” confesó Casanova.

La presentación de la obra estuvo a cargo de Lucía Antillano Armas, doctora en Filosofía de la Universidad de Surrey (Inglaterra) y miembro de la Comisión Editorial del IVIC. En su apartado, Antillano expresó que “aprender de forma divertida, activa y afectuosa es la mejor forma de educarnos. Para el IVIC es un placer poder ofrecer esa contribución a la nueva educación bolivariana, en su interés por formar ciudadanos íntegros, comprometidos con Venezuela y capaces de defender y proteger sus recursos, arma de soberanía”.

Antillano fue presidenta de la Fundación Centro Nacional para el Mejoramiento de la Enseñanza de la Ciencia (Cenamec), con una vasta experiencia en educación como docente de las cátedras “Problemática de las Ciencias y las Tecnologías”, “Comunidad y Ambiente”, “Ciencia y Sociedad”, “Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo”, “Seguridad Industrial” y “Diseño y Producción de Programas para Televisión Educativa”. Además, es autora de los manuales “¿Qué podemos hacer en la escuela con la basura?” y “Creatividad en la Escuela y en la Comunidad”.

Fuente: Vanessa Ortiz Piñango / IVIC / vortiz@ivic.gob.ve, Agencias

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