El 29 de mayo de 1948, fue declarado el Araguaney Árbol Nacional de Venezuela, tras decreto del entonces presidente Rómulo Gallegos. Este árbol pertenece a la especie chrisantha, una palabra compuesta de dos vocablos griegos que significan “flor de oro”, su nombre científico Tabebuia es de origen indígena. El término “araguaney” tiene sus orígenes en la voz Caribe “aravenei” con la que ese pueblo indígena daba nombre a este árbol. 

El nombre indígena de esta especie autóctona quedó registrado por primera vez en 1660, cuando al Sur de Píritu se fundó la población de San Miguel de Araveneyenan, en honor a este árbol.

Se adapta a la diversidad climática

El Araguaney posee una altura que alcanza desde 6 hasta 12 metros. Es de lento crecimiento, pero de larga duración. El tronco es recto, cilíndrico y de unos 60 centímetros de diámetro. Las raíces son profundas, por lo cual es muy apropiado para embellecer jardines, parques, calles y avenidas.

Se distingue por una floración masiva, que se presenta fulgurante luego de botar sus hojas por la sequía y deja una alfombra de flores amarillas. La fructificación se producen durante la época seca (de febrero a abril), de manera que las semillas de las legumbres puedan aprovechar las primeras lluvias.

Las flores de este árbol duran pocos días y resulta un atractivo para las abejas que las polinizan, y para los pájaros que buscan el néctar. Entre las particularidades de esta especie autóctona resalta su adaptación a la diversidad climática y a los diferentes suelos del país. El Araguaney florece en campos, llanos, montañas, selvas y sabanas, tierras cálidas, frías y áridas.

Fuente: AVN, Diario Panorama


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