La degradación de la Tierra afecta a unos tres mil 200 millones de personas y hacen falta acciones urgentes para revertir ese daño, aseguró el secretario general de la ONU, António Guterres. En su video mensaje por el el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, recalcó que la salud de la humanidad depende de la salud del planeta, que en estos momentos está enfermo.

Actualmente, añadió, “el 70 por ciento de la tierra del mundo ha sido transformada por la actividad humana”. De acuerdo con Guterres, es posible revertir esa tendencia y aportar soluciones a una amplia gama de desafíos, desde la migración forzada y el hambre hasta el cambio climático.

Soluciones verdes

En la región africana del Sahel, mencionó, la Gran Muralla Verde está transformando vidas y medios de subsistencia de Senegal a Djibouti. Al restaurar 100 millones de hectáreas de tierras degradadas, se mantiene la seguridad alimentaria, los hogares siguen a flote y se crean empleos, detalló.

Tales esfuerzos recuperan la biodiversidad, reducen los efectos del cambio climático y hacen que las comunidades sean más resistentes, destacó el secretario general de la ONU. En total, subrayó, los beneficios superan los costos 10 veces.

Por eso, en este Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, solicito un nuevo contrato para la naturaleza, apuntó. “A través de la acción internacional y la solidaridad, podemos ampliar la restauración de la tierra y las soluciones basadas en la naturaleza para la acción climática y el beneficio de las generaciones futuras”.

https://www.youtube.com/watch?v=9YkK-wq3SKQ

Un fenómeno en aumento

En los últimos cincuenta años la desertificación ha avanzado un 1% anual, un fenómeno que va a ir en aumento en los próximos años en el sur de Europa, zonas de Centroamérica, Asia y Africa según cifras de la Convención para Combatir la Desertificación de Nacines Unidas (UNCCD).

Para 2030 se necesitarán 300 millones de hectáreas más para producción de alimentos, factores que favorecerán el avance de la desertificación, las sequías y los efectos del cambio climático, porque todo está relacionado.

Sin embargo, la sequía “no va a aumentar por igual en todo el mundo”, porque “la cantidad de agua va a ser la misma, lo que va a hacer el cambio climático es redistribuirla. Provocará un aumento de precipitaciones en algunas zonas del planeta, mientras representará una disminución en otras”.

Según los estudios compilados en los informes del IPCC, las previsiones señalan que el cambio climático “aumentará las desigualdades entre países ricos y pobres, porque aumentará la sequía en las zonas que ya actualmente son secas y en las que actualmente viven unos 500 millones de personas”. Sin embargo, “la humedad aumentará en zonas ya húmedas”.

Fuente: Prensa Latina, EFE, Agencias

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