El número de elefantes se ha reducido en un 62% durante la última década y en su mayoría podrían extinguirse a finales de la próxima. Se estima que 100 ejemplares de elefante africano mueren cada día por los cazadores furtivos que buscan marfil, carne y partes del cuerpo, dejando sólo 400.000 ejemplares restantes.

Un deseo insaciable de productos de marfil en el mercado asiático hace que el comercio ilegal de marfil sea muy rentable, y ha dado lugar a la masacre de decenas de miles de elefantes africanos. Entre 2010 y 2014, el precio del marfil en China se triplicó.

El elefante desaparece por culpa de la avaricia humana

Si los elefantes han de sobrevivir, la demanda de marfil debe reducirse drásticamente. A partir de 2011, el mundo está perdiendo más elefantes que la población puede reproducir, amenazando el futuro de los elefantes africanos en todo el continente. Los elefantes con grandes colmillos son los principales objetivos y su número se ha reducido a menos de la mitad en el caso de las hembras.

La muerte de las elefantas tiene un efecto terrible en la estabilidad de sus sociedades, dejando un número cada vez mayor de bebés huérfanos. A partir de 2016, aumentó el número de elefantes africanos asesinados por su marfil. El elefante asiático, cuyo hábitat varía en más de 13 países de Asia, es una especie en peligro de extinción, con menos de 40.000 ejemplares en todo el mundo, aproximadamente una décima parte de la población de elefantes africanos.

Los elefantes asiáticos salvajes sufren una grave pérdida de hábitat en algunas de las regiones más densamente pobladas por humanos del planeta. Sus territorios tradicionales y las rutas de migración han sido fragmentados por el desarrollo, las carreteras y los monocultivos industriales, tales como el aceite de palma y las plantaciones de árboles de caucho, que ha destruido millones de hectáreas de ecosistemas forestales.

Dramática desaparición

Sin acceso a su hábitat natural, los elefantes son forzados a enfrentamientos mortales con los seres humanos. Los elefantes asiáticos también son atacados por sus colmillos de marfil, carne y partes del cuerpo, mientras que los elefantes bebés son capturados en el medio silvestre y se venden a la industria del turismo. A nivel mundial, los elefantes asiáticos son entrenados, comercializados y utilizados para el entretenimiento en parques turísticos y circos, y también para actividades de tala ilegal. Estos elefantes cautivos son a menudo maltratados, abusados y confinados en instalaciones de baja calidad y sin atención veterinaria adecuada.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) asegura que a principios del siglo pasado había cinco millones de elefantes en África, una cifra que ha descendido a 300.000. De hecho, en Mozambique, la población de la sabana africana se ha reducido a la mitad en cinco años.

Los elefantes son una especie clave en términos ecológicos porque crean y mantienen los ecosistemas en los que viven y hacen posible que la existencia de un gran número de especies vegetales y animales que viven en estos entornos. La pérdida de elefantes afecta gravemente a muchas especies que dependen de los ecosistemas mantenidos por ellos y provoca un caos mayor en el hábitat y un debilitamiento de la estructura y la diversidad de la naturaleza misma. Perder el elefante es perder un protector del ambiente y un animal del que tenemos mucho que aprender.

Los arboles viejos que los elefantes consumen y remueven limpia el área para que nuevas plantas florezcan, ellos también ayudan a otros animales a encontrar agua para sobrevivir, los elefantes pueden cavar bien profundo y muy rápido con sus colmillos en busca de agua, sin esto muchos otros animales también morirían en las extremas secas épocas del año.

Esfuerzos mundiales de conservación

Pese a que los elefantes han vivido junto a la humanidad por tanto tiempo, todavía hay mucho que no sabemos acerca de ellos. Poseen el cerebro más grande del reino animal terrestre, son inteligentes, sensibles, sociales y empáticos, cualidades que los convierten en una especie única y fundamental para nuestro planeta.

Organizaciones ambientales apoyan en los esfuerzos para vigilar áreas protegidas y no protegidas, y mantienen contacto con gobiernos locales para establecer nuevos parques nacionales que sirvan como refugios seguros. Algunas de ellas como la WWF colaboran en conjunto con TRAFFIC, red de monitoreo de comercio ilegal de especies silvestres, que trabaja a nivel mundial para la conservación de la biodiversidad e impulsa el desarrollo sostenible. Se encargan de evaluar las tendencias de comercio ilícito de marfil, así como de controlar y rastrear los decomisos realizados en diferentes poblados.

Para reducir la matanza de elefantes, se capacitan equipos policiales para actuar eficazmente ante grupos armados de cazadores furtivos. Gran parte de las labores las realizan con ayuda de los gobiernos, pero no pueden confiarse en que la ley se aplicará, razón por la que se empeñan en vigilar y atestiguar que todo se esté cumpliendo.

La orientación y educación ambiental en las comunidades locales para informar a la gente sobre la problemática, es parte de las labores de dichos organismos ambientales. Es importante que sepan los riesgos de sus acciones, así como de las consecuencias que los afectará gravemente en un futuro.

¿Qué podemos hacer?

Save the Elephants (Kenia) y Save Elephant Foundation (Tailandia) son dos importantes fundaciones para rescatar y atender elefantes huérfanos o que han sido víctimas de abusos. Ellos incluyen programas de rehabilitación y ofrecen ecoturismo educativo. Buscan también crear grupos comunitarios que colaboren sin fines de lucro pero que a cambio deseen recibir mucho aprendizaje, experiencias inolvidables, satisfacción y reconocimiento social.

La manera en que nosotros podemos ayudar desde nuestros hogares a proteger a los elefantes es evitando toda compra de productos realizados con marfil. Esto se puede adquirir en Internet desde cualquier parte del mundo, o en viajes realizados podemos caer en la tentación de adquirir un objeto de dicho material. No importa el tamaño de la pieza; un animal sociable y noble sufrió y murió a raíz de ello.

La otra manera de frenar la matanza de elefantes es registrarse en boletines de fundaciones y organizaciones no lucrativas para mantenerse informado de las noticias más actuales y así poder conocer las peticiones en línea que se requieren para recaudar firmas a favor de la protección de elefantes asiáticos y africanos. Esto no tiene ningún costo y se puede compartir con todos los contactos que se tengan en las diferentes redes sociales.

Fuente: https://noticias.iruya.com, https://www.elephant-world.com, Euronews, Agencias

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